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sábado 13 julio, 2024
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Cardenal Dri: «Defraudar en el salario es un tremendo crimen»

A los 97 años el entrerriano Luis Dri, cardenal y fraile, desde el Santuario de Pompeya, en Buenos Aires, realiza una participación en el programa radial online “Rezá x mí” de radio Grote.

Cada emisión comienza con una reflexión del purpurado argentino, que fue confesor de Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, en el santuario mariano de Pompeya. Radio Grote puede escucharse por www.radiogrote.com o bajándose la aplicación «Radio Grote» desde Play Store.

El gran confesor y humilde cardenal nació en el campo, el 17 de abril de 1927, en la localidad de Federación, provincia de Entre Ríos. Desde los cuatro años huérfano de padre tuvo que criar a los animales junto a nueve hermanos. Toda su vida de fraile, no abandonó el trabajo manual. Por ejemplo, en la República Oriental del Uruguay donde fue rector de un colegio cortaba el pasto en el aeropuerto internacional de Carrasco, con el hábito puesto, y ese era el alimento de las vacas que criaba. También manejó todo tipo de camiones. Así fue viviendo su vida de sacerdote, se ordenó hace 72 años, y trabajador incansable.

A propósito del trabajo, el cardenal realizó una columna radial sobre el tema y el Vaticano destacó sus dichos, pregonando sus palabras.

El trabajo es una obligación y un deber del hombre que lo hace digno y pleno. El trabajador es un hombre respetable. Pero no podemos ignorar que son realmente difíciles los derechos y deberes dentro de los cuales deben mantenerse los ricos, los propietarios, y quienes aportan el trabajo. Discusión peligrosa porque hombres turbulentos y astutos tuercen el juicio de la verdad. Para incitar sediciosamente a la multitud. Esto debemos tenerlo bien claro. Pero teniendo esto clarito. Es urgente proveer de manera oportuna el bien de la gente humilde. Sin duda es mayoría la que se debate o vive en una situación calamitosa, desde nuestra postura de católicos podemos afirmar que el mal aumenta por la voraz usura practicada por hombres, que aparentemente son religiosos sí, van a misa, y la vida va por otro lado. Esto no es sano”, sostuvo el apóstol de la confesión al fin del mundo que ilumina al mundo con su tenaz y fiel tarea.

Para abordar la temática del trabajo, Dri escribió primero su prédica y luego la compartió a partir de la lectura de su propio escrito.

“Para determinar la medida del salario se debe considerar varias razones. Pero es innegable que los ricos, los patrones, tengan presente que oprimir para su lucro a los necesitados y débiles, y buscar su ganancia en la pobreza ajena, no lo permite ni las leyes divinas, ni las humanas. Defraudar a alguien en el salario es un tremendo crimen”, aseveró el cardenal que no abandona el clásico hábito marrón de la orden inspirada en San Francisco de Asís.

El religioso también clarificó sobre la recta posesión del dinero y el recto uso. “Uno puede tener dinero, pero mal gastarlo, en los vicios, el juego, una cosa es poseer el dinero y otro el uso correcto del mismo” y añadió con sus auriculares para la videollamada en “rezá x mí”: “el trabajo no tiene como fin único ganar dinero, pero claro que, si lo necesitamos y más en este momento que necesitamos mucho, pero indiscutible que dignifica a la persona que gana el pan con su esfuerzo. Por el contrario, quien espera la ayuda gratuita sin aportar nada de su parte”.

El cardenal-fray aprovechó para dar un ejemplo concreto y cercano a él. La laica y secretaria del Santuario de Pompeya, Sara Luna: “Su papá cartonero (reciclador en la calle) se ganaba el pan de mañana y tarde. Mientras Sara trabajaba y de noche iba a estudiar. Se recibió de psicóloga social. Fruto del trabajo. Aunque a veces estaba cansada, no le gustaba el profesor, la clase, pero siguió hasta el final. Papá cartonero y ella psicóloga” y de allí que Luis Dri considera que “la cultura del trabajo depende mucho de cada familia. Es algo que se aprende progresivamente de los grandes, padres, abuelos”.

Al concluir el gran confesor pidió disculpas si molestó a algún oyente. «Nada de lo que dije es contra una persona en particular. Solo quise iluminarlos y hacer crecer el amor al trabajo viviendo honestamente».

El fraile capuchino, de 97 años, fue creado cardenal durante el consistorio del 30 de septiembre de 2023, y recibió la birreta, el anillo cardenalicio y el pergamino con el título de cardenal diácono de Santo Ángel en Pecheria, el 11 de octubre del mismo año, en la catedral de Buenos Aires.