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sábado 13 julio, 2024
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El frío se hace sentir en el sector ganadero y el Senasa promueve pautas de bienestar animal

Aunque las bajas temperaturas ayudan al crecimiento de cultivos frutales, propios de la temporada invernal, afectan a la principal fuente de alimento ganadero. Y en el marco del Día de la Ganadería que se recuerda cada 10 de julio en Argentina,el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) destacó la aplicación de pautas de bienestar animal.

La ganadería es una actividad que consiste en la cría, tratamiento y reproducción de animales domésticos con fines de producción y es un factor clave para el desarrollo de la agricultura. Según datos del Senasa, dentro de su cadena ganadera, Argentina cuenta actualmente con una existencia de 52.516.535 bovinos y bubalinos, 12.442.084 ovinos, 6.115.713 porcinos, 4.122.128 caprinos, 2.695.854 equinos y 286.105 camélidos.

La ganadería es una de las principales actividades económicas de Argentina y en la región esta práctica se remonta a finales del siglo XVI.

El Senasa promueve el bienestar animal –en su rol de ejecutor de las políticas nacionales en materia de sanidad y calidad animal– como un valor esencial que debe fortalecerse de manera integral a lo largo de la cadena ganadera, de manera tal de minimizar los problemas, salvaguardar la inversión y propiciar el desarrollo sostenible de cada actividad, atendiendo además la demanda del público y del sector productivo.

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el bienestar animal puede definirse como el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere. Este concepto representa el modo en que un animal afronta las condiciones de su entorno a través de 4 dominios físicos (nutrición, medio ambiente, salud y comportamiento) los cuales llevan al quinto dominio (el estado mental o afectivo). En este sentido, es clave considerar las prácticas que promuevan el bienestar animal durante la cría, engorde, transporte, comercialización y faena de los animales destinados a la producción de carne, hasta las prácticas de ordeñe o esquila en animales destinados a la producción de leche o lana.

Por estos días de frío intenso en la región, los ganaderos ven afectada la pastura por el efecto de las heladas y la alimentación de los animales se ve reducida por las bajas temperaturas, que afectan en forma indirecta.

Según indican los especialistas «las bajas temperaturas afectan a las pasturas y éstas influyen en la ganadería, pero no en esta primera parte de la época fría, sino que al final. Su peor mes es agosto porque todavía no comienza la nueva brotación o, si comienza, es muy lenta, y ya murió toda la pastura del ciclo anterior”.

Pautas de bienestar

En el día de la ganadería, en honor a la fundación de la Sociedad Rural Argentina (SRA), entidad que se creó un día como hoy, pero en 1866, con el objetivo de potenciar la actividad ganadera en el país, el Senasa destaca las principales recomendaciones para todas las especies y producciones:

-Brindar una alimentación adecuada en cantidad y calidad, acorde a la etapa productiva del animal (cría, recría o terminación, mantenimiento, lactación, etc.)
-Permitir un fácil acceso a agua fresca de calidad.
-Proteger a los animales de las inclemencias del clima, por medio de sombra y reparos o refugios.
-Construir las instalaciones de manejo teniendo en cuenta el confort de los animales y evitar todo tipo de saliencias u objetos que pudieran lastimarlos.
-En casos de traslado, hacerlo en transportes habilitados que reúnan las condiciones y evitar subir animales que sean incapaces de moverse por sí solos, presenten heridas graves, superen el 90% de preñez o hayan parido la semana anterior, o se trate de animales recién nacidos.
-Elaborar planes de contingencia ante situaciones extremas como sequías, incendios, inundaciones, etc.
-Favorecer la expresión de los comportamientos específicos de cada especie, atendiendo a las necesidades de espacio, descanso, exploración, comodidad y conducta social y, cuando sea necesario, proveyendo elementos para enriquecer el ambiente.
-Capacitar al personal en bienestar animal.
-Promover una relación humano-animal positiva y no provocar heridas, miedo duradero ni estrés evitable.
-Respetar el plan sanitario de acuerdo a la especie y a la zona de producción.
-Brindar atención veterinaria en casos de heridas o enfermedad.