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sábado 13 julio, 2024
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Se cumplen 100 años de la apertura olímpica París 1924 donde un paranaense fue abanderado

Por Dina Puntin. El Comité Olímpico Argentino (COA) destacó que este 5 de julio se cumplen 100 años de la ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos París 1924. La inauguración tuvo lugar en el Estadio Olímpico de Colombes (el actual estadio Yves-du-Manoir), con la participación de 44 países y el abanderado de la delegación argentina fue el atleta paranaense Enrique Quique Thompson.

Fue la primera vez que Argentina compitió con la presentación de 93 atletas (todos hombres), en 11 deportes y ganó 6 medallas: oro en polo, dos de plata y dos de bronce en boxeo y una de plata en atletismo.

En el año de los Juegos Olímpicos, la figura del atleta Enrique Thompson merece ser reconocida y difundida. Pocos conocen que fue el primer atleta paranaense en participar de un Juego Olímpico y si eso sólo no bastara, ser el capitán del equipo argentino en 1924.

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En la revista “Relatos de la historia que llevamos puesta” del año 2008 se recopiló datos, informaciones e investigaciones acerca de quien fuese –según El Gráfico- “el prototipo del atleta gallardo, arrogante, vigoroso en el esfuerzo pero despejado, tierno y hasta espiritual en el gesto”.

Su nombre identificó al primer club de básquetbol fundado en la ciudad, el Quique Club, en 1930. Su apellido se mantiene vivo en la memoria de generaciones de paranaenses ya que es sinónimo de costa y río: el tradicional balneario capitalino ubicado lindante a Puerto Sánchez, se lo conoce como Thompson, desde los años ’30.

Quique Thompson nació el 15 de diciembre de 1897. Su padre José fue un destacado futbolista del Club Estudiantes, entidad que más tarde presidió: de él legaron sus hijos Roberto, Federico (Fredy), Enrique, Arturo y Ana María, la pasión por el deporte. Los varones se iniciaron en el fútbol, pero luego se inclinaron por los deportes acuáticos (natación, waterpolo) y atletismo.

Así fue como Enrique comenzó la práctica de fútbol en Estudiantes; luego hizo natación en el desaparecido Club de Natación de Paraná, representándolo en los campeonatos nacionales donde obtuvo, entre otros, triunfos en 100 y 200 metros Libres.

El Club de Natación Paraná fue fundado en 1909, por el doctor Antonio Medina. En su libro Paraná. Dos siglos y cuarto de evolución urbana, la historiadora Ofelia Sors consigna que luego de muchas gestiones, la entidad consiguió una playa en el Puerto Viejo; en 1915 trasladó sus instalaciones al balneario de la Isla Puente; en 1917 envió por primera vez su representación a Buenos Aires y también en 1920 cuando se organizó la Federación Argentina de Natación. El club se constituyó en uno de sus fundadores.

Fue en ese ámbito donde Quique, junto a su hermano Fredy y otro destacado deportista como Francisco Pancho Uranga, hicieron sus primeras brazadas. Al no haber piletas en la ciudad, la natación se practicaba en el mismo río Paraná, en una zona que demarcaban entre muelles ya demolidos. Tal adversidad provocó la muerte de muchos entusiastas pero inexpertos nadadores, que intentaban cruzar desde la costa de la ciudad hacia las islas, cuentan testimonios de la época.

Superación

En 1919, Quique participó en Buenos Aires de un campeonato selectivo para ir a un Sudamericano en Río de Janeiro: ganó en 300 metros Libres y llegó segundo en 120 metros Libres, detrás de su hermano Fredy. Ambos viajaron a Brasil y en la ensenada de Botafogo representaron a nuestro país en el mes de mayo.

Su mayor popularidad la obtuvo en el atletismo. Radicado en Buenos Aires como estudiante, representó al Club Universitario de Buenos Aires, ganó en el Sudamericano de Chile en 800 metros Llanos y en las Olimpíadas de Francia 1924 finalizó 13° en el decatlon.

Una nota publicada en mayo de 1924 en el diario La Nación lo describe como “el atleta más completo de América del Sur”. “Es un hombre que refleja alto honor sobre el deporte argentino”, afirma la nota que lo considera también “en el estadio y fuera de él, un gentelman perfecto”.

La prueba de decatlon era considerada “de una severidad no igualada por ninguna otra”, ya que los participantes deben demostrar agilidad, fuerza, velocidad y resistencia. Intervienen en salto en altura y longitud; lanzamiento de jabalina, disco, bala; salto con garrocha; 110 metros con vallas; 100, 400 y 1.500 metros.

En estas especialidades obtuvo resonantes triunfos en el país y fundamentalmente en el exterior.

Afincado en Tucumán, contrajo una enfermedad subtropical que se agravó al contraer luego tifus. Su desaparición física se produjo en Hernandarias, cuando sólo tenía 31 años.